¿Quién me iba a mí a decir,
de chiquitita, cuando me metía el dedo,
que iba atragar más polla
que palabras tiene el Credo?
Este bello poema ilustra con meridiana claridad que el futuro nos es siempre desconocido. Sólo es posible atisbarlo con poca precisión y con amplio margen de error. Mediante algunos indicios y comparando con situaciones pasadas, podemos acertar en algunos de nuestros vaticinios. Y, además, si a ello unimos nuestros anhelos y deseos, no es difícil hacer algún pronóstico en parte acertado.
Nuestra situación política actual es bastante confusa. Es difícil pronosticar. Por ello hay que poner toda la carne en el asador, trabajar con ahínco para conseguir los fines deseados y, poco a poco, ir construyendo el futuro.
Nuestro sistema político nos permite elegir un líder al que confiarnos. Entre ellos hay uno que intenta cambiar los métodos, que alimenta la esperanza de su pueblo, y que mantiene una voluntad firme de conducirnos hacia algo mejor. Y hay otro que, teniendo el mismo fin, quiere seguir igual camino que el que se siguió desde la dictadura y los siguientes gobiernos, durante treinta y tantos años, en los que no se ha conseguido NADA de NADA. Cada cual elija lo que quiera. Pero no hay que seguir perdiendo el tiempo en un esfuerzo que NUNCA ha conducido a nada. De tontos es seguir encabezonados como cabestros en vanos intentos de conseguir algo que NADIE ha logrado del modo en que se ha pretendido.
Yo le doy mi confianza al que quiere solucionar el problema cambiando el procedimiento, al que actuando de buena fe, tiene que sortear todo tipo de trabas a su intento de paz.
No debemos seguir pegándonos cabezazos contra la misma pared. Y esa pared se puede derribar ladrillo a ladrillo, no a cañonazos. Ahora bien, dicha pared tiene MUCHO que poner de su parte.
de chiquitita, cuando me metía el dedo,
que iba atragar más polla
que palabras tiene el Credo?
Este bello poema ilustra con meridiana claridad que el futuro nos es siempre desconocido. Sólo es posible atisbarlo con poca precisión y con amplio margen de error. Mediante algunos indicios y comparando con situaciones pasadas, podemos acertar en algunos de nuestros vaticinios. Y, además, si a ello unimos nuestros anhelos y deseos, no es difícil hacer algún pronóstico en parte acertado.
Nuestra situación política actual es bastante confusa. Es difícil pronosticar. Por ello hay que poner toda la carne en el asador, trabajar con ahínco para conseguir los fines deseados y, poco a poco, ir construyendo el futuro.
Nuestro sistema político nos permite elegir un líder al que confiarnos. Entre ellos hay uno que intenta cambiar los métodos, que alimenta la esperanza de su pueblo, y que mantiene una voluntad firme de conducirnos hacia algo mejor. Y hay otro que, teniendo el mismo fin, quiere seguir igual camino que el que se siguió desde la dictadura y los siguientes gobiernos, durante treinta y tantos años, en los que no se ha conseguido NADA de NADA. Cada cual elija lo que quiera. Pero no hay que seguir perdiendo el tiempo en un esfuerzo que NUNCA ha conducido a nada. De tontos es seguir encabezonados como cabestros en vanos intentos de conseguir algo que NADIE ha logrado del modo en que se ha pretendido.
Yo le doy mi confianza al que quiere solucionar el problema cambiando el procedimiento, al que actuando de buena fe, tiene que sortear todo tipo de trabas a su intento de paz.
No debemos seguir pegándonos cabezazos contra la misma pared. Y esa pared se puede derribar ladrillo a ladrillo, no a cañonazos. Ahora bien, dicha pared tiene MUCHO que poner de su parte.
